September 3, 2011

Cuando se viaja en Islandia, se ve mucha agua


Acabamos de culminar nuestra última aventura, esta vez en Islandia. En una palabra: Extraño. En dos: ¡Demasiado extraño! La geografía, la fauna y flora, la comida, la gente, el firmamento… Todo es raro, difícil de asimilar. Obviamente fascinante. En los próximos párrafos describiré nuestro recorrido, mezclando comentarios históricos, geográficos y culturales sobre Islandia y los islandeses.

Comenzamos nuestro viaje en el extremo suroeste, donde se encuentra el aeropuerto internacional (KEF). Allí alquilamos un automóvil 4X4 con la intención de manejar alrededor de la isla, acampar y visitar lugares recónditos. El aeropuerto fue construido por los gringos durante la segunda guerra mundial, cuando Islandia sirvió de base marítima y aérea para los aliados. Islandia no tiene ejército.
En nuestro primer día visitamos la región sur de la isla. Primera parada, la pequeña península Dyrhólaey, en donde hay un arco gigante de lava antigua. Cerca a la costa sur se encuentran los glaciares de Mýrdalsjökull y Eyjafjallajökull (“jökull” significa glaciar en islandés). Ambos glaciares cubren volcanes activos, el segundo fue el que hizo erupción en abril de 2010 y causó el cierre del espacio aéreo de casi toda Europa. Hace un año, esta zona de Islandia estuvo totalmente cubierta de ceniza, ya hoy por hoy se nota la recuperación de la flora y de los asentamientos humanos.

Después visitamos el pueblo de Vík í Mýrdal, en donde hay unas formaciones de basalto fascinantes justo en la playa. Cuando el basalto emerge de los volcanes, al entrar en contacto con el mar se enfría rápidamente y se solidifica en forma de columnas, dándole la forma de un órgano. En Islandia hay más de 200 volcanes, 18 de los cuales han hecho erupción desde que la isla fue colonizada hace 12 siglos. La razón de tanta actividad volcánica es que la isla está justo sobre la Dorsal Media del Atlántico, en donde dos placas tectónicas —la norteamericana y la euroasiática— están emergiendo de las capas más bajas de la Tierra y se alejan entre sí en direcciones opuestas a una tasa de 2.5 cm por año.

La última parada del primer día fueron las cataratas de Skógafoss y Seljalandfoss (“foss” significa cascada en islandés). ¡Cuando se viaja alrededor de Islandia, se ve mucha agua! La gran mayoría proviene de las capas de hielo o de aguas termales submarinas. Esto, combinado con la geografía joven y abrupta, hace que existan caídas de agua por todas partes. Otra consecuencia es encontrarse con ríos de agua caliente (40ºC +), ¡en medio de las montañas frías! De hecho, la gran cantidad de aguas termales (más de 600) es explotada como fuente de energía geotérmica, llegando a proveer el 66% de la energía total de Islandia.

En el segundo día de recorrido visitamos la región de Landmannalaugar, justo al costado norte del glaciar Mýrdalsjökull. Allí hay muchos elementos geológicos inusuales, como campos de lava, ríos de aguas termales y montañas coloridas (por su origen volcánico y de enfriamiento rápido). Lo fantástico de este recorrido fue la carretera para llegar y salir de allí. Sólo es posible recorrerla de junio a septiembre, cuando la carretera (que es destapada) se ha secado de toda la nieve derretida. Los paisajes que se ven en el recorrido son fuera de este mundo: kilómetros y kilómetros de campos de rocas negras, a veces cubiertas de un musgo gris. Además, hay una decena de vados (ríos pandos que cruzan carreteras) a lo largo del trayecto. ¡Cruzarlos en nuestro 4X4 fue una de las experiencias más escalofriantes del viaje!
Islandia - Sur
Luego de dos días en los que llovió constantemente, el tercer día de recorrido fue acompañado de una buena dosis de sol y cielo azul. Esta vez, manejamos a lo largo de la costa este de la isla, en donde existen muchos fiordos (golfos estrechos y profundos formados por glaciares que desembocan en el mar). Por esta zona, las montañas se ven más cubiertas de una capa verde de vegetación, aunque no hay bosques. De hecho las tres cuartas partes de la isla son áridas, en parte a causa de la fuerte explotación humana de los bosques nativos durante 10 siglos. Hoy día hay esfuerzos para reforestar partes de la isla.

Parada obligada fue en el pueblo de Seyðisfjörður (“fjörður” significa fiordo en islandés), que queda en la punta más interna del fiordo del mismo nombre. La población es de 802 habitantes… Creo que es más exacto llamarlo caserío, y no pueblo. Como sea, la localidad es totalmente rodeada de montañas empinadas bañadas en cascadas de agua proveniente de la nieve de las cimas. ¡Las vistas son espectaculares! La población total de Islandia es de 330 mil habitantes, de los cuales 120 mil viven en la capital Reykjavík. Los islandeses son descendientes de vikingos noruegos (la mayoría hombres) e inmigrantes irlandeses (la mayoría mujeres) que colonizaron la isla empezando en el siglo 9 d.C.
Islandia - Este
De allí, nuestro trayecto continuó hacia el interior en el norte de Islandia, en donde atravesamos kilómetros y kilómetros de zonas totalmente áridas, carentes de señales de vida. Terminamos el día acampando a orillas del lago Mývatn (“vatn” significa lago en islandés). El área de Islandia es de 103 mil kilómetros cuadrados (similar al departamento del Amazonas en Colombia).

Nuestro cuarto día consistió entonces en explorar la región alrededor del lago, en donde hay alta actividad volcánica y de aguas termales, ya que queda exactamente donde las dos placas tectónicas se están separando. A orillas del lago existen formaciones llamadas seudocráteres, que tienen la forma de la boca de un volcán, pero no lo son. Los seudocráteres son creados cuando campos de lava caliente se desplazan por encima de zonas húmedas; la rápida evaporación del agua por debajo genera una explosión que abre un hueco en la superficie de la lava, creando así la forma de un cráter.

Uno de los puntos más extraños de esta región es el monte Námafjall (“fjall” significa montaña en islandés), en el que se vislumbran paisajes de colores pasteles y ocre, conductos de vapor, calderas de lodo, y fumarolas. ¡El olor a azufre es insoportable! Y cuando uno piensa que este sitio no puede ser más extraño, mira uno hacia el otro lado del monte y se encuentra uno con una planta geotérmica, justo al costado de un volcán.

Luego de visitar la piscina de aguas termales en Mývatn (para relajarnos de un día de largas caminatas), nos dirigimos hacia Akureyri, en la costa norte de Islandia. Con una población de 17 mil habitantes, Akureyri es la segunda área urbana más grande del país. Está situada en la base del fiordo Eyjafjörður. Debido a la topografía que rodea la ciudad, esta área es una de las más cálidas de Islandia, a pesar de estar a sólo 100 kilómetros del Círculo Ártico. Las temperaturas promedio en verano oscilan entre 6 y 14ºC, y en invierno entre -5 y 2ºC.
Islandia - Norte
Aprovechando que en Agosto los días son todavía largos (el cielo se vuelve realmente oscuro sólo después de las 11 PM), decidimos manejar esa noche hacia el oeste para acampar en la región occidental de la isla. Llegamos al sitio del campamento a las 1130 PM, ¡en el momento en que empezaron en el cielo las auroras boreales! Éstas son luces producidas por partículas cargadas provenientes del sol que chocan con las capas más altas de la atmósfera terrestre. El campo magnético de la Tierra desvía estas partículas hacia las zonas alrededor de los polos, y es allí donde son frecuentemente visibles. Aunque no fueron muy luminosas, nos sentimos muy afortunados porque no es común verlas en verano.

El quinto día lo dedicamos a recorrer dos áreas del oeste de Islandia: Húsafell y el parque nacional de Þingvellir. Ambos sitios son históricamente importantes, pues fueron el centro de la formación de la Islandia medieval y de la conversión al Luteranismo. Más fascinante aún, ambos sitios son geológicamente notables. Alrededor de Húsafell, por ejemplo, hay campos de lava de mil años de antigüedad (nuevecitos, en escalas geológicas) en donde existen cavernas subterráneas creadas por el enfriamiento rápido de la lava. Además, se encuentran en esta zona las aguas termales más grandes de Europa, en donde el agua hirviendo emerge a razón de 180 litros por segundo.

El parque nacional de Þingvellir es el sitio turístico islandés por excelencia. En esta zona se distingue claramente la zanja que existe entre la placa tectónica norteamericana y la euroasiática. A medida que las dos placas se separan, la zanja se hunde, por lo que es posible ver las grietas en los bordes de las placas. Además de esto, hay en el parque una zona donde hay una decena de géiseres, siendo el más famoso el llamado Geysir, del cual proviene la palabra “géiser”. Un géiser es una fuente de agua termal, en la que diferencia de temperatura entre las aguas más subterráneas y las más cercanas a la superficie hace que se acumule presión en el ducto que conduce a la superficie, originando así erupciones de agua y vapor a intervalos periódicos de tiempo.

El punto culminante del parque Þingvellir es el Lögberg (“la piedra de la ley”), que queda justo al borde de la placa tectónica norteamericana. Éste fue el sitio en donde el Alþingi (el parlamento islandés) se reunía al aire libre cada año desde su fundación en 930 y hasta 1799. El Alþingi es el parlamento en existencia más antiguo del mundo. Fue allí también donde en 1944, año en que la república de Islandia nació al acabar el mando de Dinamarca sobre la isla, los islandeses se reunieron para celebrar su nueva autonomía.

El sexto y último día de recorrido en carro (y de acampar en semejante frío) fue en los campos geotérmicos cerca a Hveragerði, en el oeste de Islandia. En el pueblo (dos mil habitantes) sólo paramos a comer algo, porque la atracción es un río de agua caliente adentro en las montañas, pero para llegar hay que caminar. Esta caminata es a través de pendientes y valles con escasa vegetación. Luego de caminar una hora, se encuentra uno con un valle lleno de orificios con lodo de donde emerge vapor azufroso, y abajo el río. Obviamente con el cansancio que llevábamos, ¡nos metimos al agua!
Islandia - Oeste
Seis días acampando y dos mil kilómetros de recorrido nos dejaron exhaustos. Así que decidimos pasar el séptimo día en el balneario geotérmico de la Laguna Azul (Bláa Lónið). Éste es la atracción más visitada de Islandia, en parte porque queda a sólo 15 minutos del aeropuerto internacional. Mucha gente que vuela entre Norteamérica y Europa hace escala en Islandia sólo para pasar un rato en el balneario. Las aguas de allí son ricas en sílice y azufre, que supuestamente son beneficiosas para la piel. En el balneario nos bañamos en aguas de 40ºC, disfrutamos de saunas y turcos, nos aplicamos lodo de sílice en la piel, y nos deshicimos de todo el estrés de tanta paseadera.

El último día de nuestro viaje lo dedicamos a descubrir Reykjavík, la capital más septentrional del mundo. En islandés, “reykja” significa humo, y “vík” significa bahía, así que Reykjavík significa “bahía humeante”. Obviamente es pequeña comparada con otras ciudades capitales, pero eso no le impide ser encantadora y carismática. Arquitectónicamente cabe resaltar la iglesia de Hallgrímskirkja (“kirkja” es iglesia en islandés), que es el edificio más alto del país (74,5 metros). Fue terminada en 1986 y su forma asemeja las formaciones de basalto del paisaje islandés (como las que visitamos al principio del viaje).

También debo mencionar a mi cantante favorita: Björk Guðmundsdóttir, oriunda de Reykjavík. Su música es muy ecléctica con fuertes rasgos de rock, jazz, dance, electrónica, y sonidos folclóricos islandeses. En Islandia no existen los apellidos heredados, como en el resto de Occidente. Se usa en cambio el sistema patronímico, en el que el hijo usa el nombre del padre más un sufijo para formar su “apellido”. Así pues, si el padre se llama Guðmund, su hijo tendrá el apellido Guðmundsson (hijo de Guðmund), y su hija el apellido Guðmundsdóttir (hija de Guðmund).

Lo más fantástico de la ciudad es la gastronomía. ¡Esos islandeses hacen maravillas con el pescado! No sólo eso, también se puede comer exquisita carne de cordero, proveniente de las ovejas islandesas que vimos pastar por la isla, como también carne de ballena (sabe un poco a res) y carne de frailecillo (ave ártica migratoria, sabe un poco a hígado). ¡Hasta la mantequilla es más sabrosa! Lo único que probé y no me gustó fue el Hákarl, pero si explico lo que es, entenderán por qué. Hákarl es hecho de carne de tiburón (de la especie tiburón de Groenlandia). Recién pescado, la carne contiene altos niveles tóxicos de ácido úrico. Para eliminar el ácido, la carne la entierran en el suelo por tres meses para que se pudra, luego la sacan y la cuelgan en un sitio oscuro por tres meses más. Finalmente la cortan en cubitos y se come a manera de aperitivo. Lo probé en el mercado (sólo yo me atreví) y me pareció desagradable: huele a puro amoníaco (como a producto industrial de limpieza), la textura al comerlo es como de mantequilla, y el sabor que deja en la boca es espantoso. Supuestamente es un gusto adquirido, pero yo digo, no gracias.

Por último, un par de comentarios sobre el idioma. El islandés es una lengua germánica, o sea que está relacionada con las lenguas escandinavas (danés, noruego y sueco), así como con el alemán, holandés e inglés. El aislamiento geográfico ha hecho que el islandés no haya evolucionado por siglos, por eso varias de sus características son consideradas anticuadas hoy día. Dos letras del alfabeto rúnico (usado antes de la llegada del latino en el año 1000) persisten hasta hoy: la letra “eth” (Ð, ð), que suena como “th” en la palabra inglesa “them”; y la letra “thorn” (Þ, þ), que suena como “th” en la palabra inglesa “thick”. Como sea, el turista no tiene que preocuparse por aprender islandés, ya que todo el mundo habla inglés como segunda lengua.
Islandia - Reykjavík &
Laguna Azul
Algún día volveremos a Islandia, aunque sea por unos cuantos días (queda a sólo 5 horas de Nueva York, o 3 horas de Londres). No se vayan de este mundo sin antes visitar esta isla tan misteriosa y única.

1 comment:

Anonymous said...

Alejito, gracias por enviarme el link a tu blog. Ya me antoje de ir! Pero no se si me le mido a la campada.. jejeje... un abracito!
Paula