January 29, 2013

Sufrida y Bella Argentina

Con esta tira, Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, ilustra acertadamente el estado de ánimo de los argentinos hoy día. Esta impresión me la dejaron el taxista en Buenos Aires, la enóloga en Mendoza, el dueño de cabañas en Bariloche, y el mesero en El Calafate, durante mi recorrido por Argentina este verano (invierno en el hemisferio norte). El trayecto empezó por Buenos Aires y continuó por las laderas de los Andes, con paradas en El Calafate (junto al Parque Nacional de los Glaciares), Mendoza (capital vinícola y cuna de Quino) y Bariloche (en la región de los lagos).

La incertidumbre económica, subrayada por la persistente alta inflación, y la incertidumbre política, generada por la potencial “chavización” de Argentina, tiene a los argentinos pesimistas sobre el futuro de su nación. Y no es para menos, cuando el presidente de un país democrático, en este caso Cristina Fernández, afirma que “hay que tenerle miedo a dios, y a mí, un poquito”, cualquiera puede perder la confianza en la institución.
Pero qué va, como en cualquier otro país latinoamericano, la vida tiene que seguir a pesar de las circunstancias abyectas. Y los argentinos tienen ya cien años de práctica en el asunto. El gran boom económico que Argentina experimentó entre 1880 y 1905 la llevó a convertirse en el décimo país más rico del mundo per cápita. Pero algo pasó, y después llegaron sólo décadas de instabilidad política, juntas militares, dictaduras y, más recientemente, payasos en el poder.

Dadas estas circunstancias, se pregunta uno cómo hacen para ser gente tan amable y acogedora. Pero al visitar Argentina, la respuesta se vuelve obvia. La fantástica selección de vinos, carnes y alfajores mantienen el paladar y el corazón distraído, y los hermosos paisajes andinos y patagónicos le recuerdan al espectador lo evanescente de la condición humana frente a la grandiosidad del cosmos. Pareciera que la naturaleza quisiera aliviar los vacíos del alma ofreciendo espectáculos fascinantes de geografía abrupta, vegetación cambiante y ríos de hielo y leche.
Buenos Aires fue una experiencia muy particular. Las calles del barrio central de la Recoleta daban la sensación de estar en pleno París, y a la vuelta de la esquina, de estar en el centro de cualquier otra ciudad latinoamericana (à la Pichincha con Carabobo). Esto es un vestigio del boom económico mencionado, cuando los mandatarios de aquel entonces querían convertir a su capital en la París de América. Los miles de inmigrantes franceses e italianos trajeron con ellos su arquitectura clásica monumental, con resultados tan hermosos como el Teatro Colón o la embajada de Francia. Durante el siglo XX, desafortunadamente, la ciudad se llenó de mal gusto, con cemento sombrío siguiendo las ideas “revolucionarias” del suizo Le Corbusier o el brasilero Niemeyer, y de proyectos urbanísticos simplemente ridículos, como la avenida 9 de Julio, la más ancha del mundo. Hay que sumarle a esto una capa de decadencia sobre las fachadas representando el deterioro económico agudo de las últimas décadas plasmado sobre la otrora París criolla.
Buenos Aires
En contraste a esta experiencia urbana, el resto del viaje estuvo dedicado a explorar los paisajes dramáticos de los Andes argentinos. Partiendo desde El Calafate (latitud: 50˚ sur), en la región sur de la Patagonia, tuve la oportunidad de caminar cerca al famoso cerro Fitz Roy (elevación: 3.359 metros), que parece una catedral de piedra, elevándose estrepitosamente por encima de su entorno y generando en quienes le visitan una experiencia religiosa. También pude hacer una caminata sobre el glaciar Perito Moreno, un río de hielo que baja de la montaña a la rapidísima tasa de dos metros por día. El frente del glaciar mide 5 kilómetros de longitud, y aflora sobre la superficie del lago en su base con una altura de 74 metros, semejando así un tsunami de hielo extrañamente en armonía con su frágil entorno, como un elefante conviviendo felizmente en un hormiguero con sus hermanas formícidas.

Visitar El Calafate y sus alrededores fue una lección de climatología. El viento húmedo proveniente del Pacífico en su viaje hacia el oriente se tropieza con la muralla que es los Andes, lo que fuerza al aire a ascender y enfriarse, y así el agua que traía se condensa y precipita. En las partes altas de la cordillera llueve más de 5.000 milímetros anuales, permitiendo la germinación de la llamada selva valdiviana. Una vez el viento es despojado de su agua, supera la muralla y comienza su descenso hacia la ladera oriental, creando en este costado de la cordillera un clima muy árido. Así pues, justo donde termina el glaciar Perito Moreno (ya del lado oriental de los Andes), la precipitación anual ronda los 1.500 milímetros, mientras que a 50 kilómetros más al oriente, en el pueblo de El Calafate, la precipitación anual no sube de 150 milímetros.
El Calafate
Un clima similar se presenta en Mendoza y sus alrededores. Las laderas de los Andes a esta latitud (32˚ sur) son tan secas como las estepas de la Patagonia, y sin embargo el paisaje rural es saturado de viñedos, y el urbano de árboles frondosos. El secreto está en una compleja red de canales (o acequias) que aprovechan las aguas glaciares provenientes de la cordillera. Semejante obra brillante de ingeniería fue obtenida por los invasores europeos de mano de los indígenas oriundos de la región.

La combinación de días secos y soleados con noches frías crea las condiciones perfectas para crecer aceitunas y uvas jugosas, y es así como esta región se volvió la principal productora de vino y aceite de oliva. Vigilando los viñedos desde la cordillera está el gran cerro Aconcagua, que en la lengua quechua significa “el que mira”. A 6.960 metros, el Aconcagua se impone sobre el paisaje de toda la región, teniendo en cuenta que es la montaña más elevada del mundo fuera del sistema de los Himalayas.
Mendoza
Terminó el recorrido argentino en Bariloche (latitud: 41˚ sur), la capital de la región de los lagos. Tanto el paisaje como cierta arquitectura parecen sacados de los Alpes suizos. Y hay correlación: A finales del siglo XIX se asentaron en la región inmigrantes alemanes, suizos y austríacos, al encontrar allí un clima similar al de su tierra natal. No es sorpresa, entonces, encontrarse en Bariloche con una gran industria chocolatera y con perros san bernardo posando para las cámaras de turistas, como acogedores agentes de relaciones públicas.

Lo más memorable de Bariloche es la oportunidad de atravesar la cordillera de los Andes hasta el pueblo de Puerto Varas, en Chile, en un recorrido de 12 horas en el que se navega por tres lagos y se atraviesa la selva valdiviana por una trecha destapada. Junto con la compañía desagradable de moscas agigantadas (o tábanos), se logra observar un gran número de volcanes, como el Osorno (elevación: 2.652 metros), conocido por su perfecta simetría cónica, y el Tronador (elevación: 3.491 metros), del que nacen ocho glaciares.
Bariloche
La gran mayoría de glaciares están desapareciendo gracias al calentamiento global, por lo que hay que ir a visitarlos pronto. En cuanto a la república Argentina, probablemente seguirá. Puede que con una estrella más en su bandera, pero como sea, con un pueblo que ha conocido la fortuna y la miseria, y que ha aprendido a sobrevivir valiéndose de una dosis de cinismo y resignación.

July 8, 2012

Berlín: hasta la más terrible pesadilla llega a su fin

Siguiendo nuestras costumbres paseadoras, nos fuimos a Berlín, una ciudad que se diferencia mucho del resto de las grandes capitales europeas. Berlín no se visita para encontrarse con la Europa antigua, medieval o renacentista. Para eso hay que visitar Atenas, Roma, Praga o París. Berlín se visita para experimentar el dolor, los traumas y las esperanzas del siglo XX.

Fundada en 1307, Berlín se convirtió en una ciudad vibrante sólo a partir de la creación de la moderna nación alemana en 1871. Casi nada sobrevive de la Berlín pre-Alemania. En cambio, cada etapa subsiguiente ha dejado una huella enorme en la ciudad: La Alemania monárquica (1871-1918), la república de Weimar (1918-1933), la Alemania Nazi y la Segunda Guerra Mundial (GMII) (1933-1945), la Guerra Fría (1945-1991), y la reunificación (1991 al presente). Así pues, visitar Berlín, sus museos y sus calles equivale a tomar un curso intensivo sobre la historia del siglo XX.

Ciudad plana llena de parques y bosques, Berlín se presta para recorrerla en bicicleta. Aprovechando que el sistema de transporte público incluye programa de bicicletas compartidas, nos fuimos a visitar distintos barrios de la ciudad en ellas.


La primera impresión que nos llevamos de Berlín es que es una ciudad enorme y sin un centro de actividad distinguible. Cada distrito (que antes del siglo XX era cada uno un municipio aparte) tiene su propio centro y su propia identidad. El distrito Mitte (“mitad”) se ha convertido en el centro cultural y turístico de la ciudad. Su eje principal es la gran avenida Unter den Linden (“bajo los tilos”). A un extremo de ella está la Puerta de Brandeburgo y a la otra el río Spree, en donde hay una pequeña isla llena de museos. Esta parte de la ciudad es quizás la única que es típica de las grandes ciudades europeas: arquitectura neocolonial, símbolos monárquicos, museos de colecciones fantásticas y turistas por doquier.

La Puerta de Brandeburgo —el símbolo actual de Berlín por excelencia— es un caso raro de un vestigio pre-Alemania. Esta puerta es la única que sobrevive de 18 que se construyeron a finales del siglo XVIII que rodeaban la Berlín de aquella época. Encima está la Cuadriga, una escultura de cobre que representa a la diosa romana Victoria manejando una carroza. Cuando Napoleón venció a los prusianos en 1806, el sinvergüenza se llevó la Cuadriga para París a manera de trofeo de guerra. Luego, cuando Napoleón fue derrotado en 1814, los prusianos la recuperaron y la volvieron a poner encima de la Puerta.

Puerta de Brandeburgo
Heridas de balas y artillería
Berlín no quiere borrar las huellas de su triste y macabra historia reciente. Por ejemplo, es fácil encontrar fachadas de edificios con heridas de balas y artillería, un recordatorio de la toma de Berlín por los Aliados en 1945.

Muy evidente también son los monumentos e inscripciones recordando la tragedia que los Nazis impusieron sobre la comunidad judía de Berlín. Grandes placas adornan los costados de ciertos edificios indicando los nombres de familias judías que alguna vez allí vivieron y que fueron mandadas a campos de concentración.

Hay monumentos escalofriantes. Como el de un grupo de judíos parados, como esperando un bus. Éste fue construido en el sitio donde juntaban a los judíos de la ciudad para luego ser mandados a campos de concentración. O como el Denkmal für die ermordeten Juden Europas (Monumento a los Judíos de Europa Asesinados), que consiste en una cuadra entera llena de losas de hormigón grises rectangulares irregulares que varían de altura, entre 20 cm y hasta cinco metros. Se puede caminar por la cuadrilla que ellas forman, en donde se siente uno desorientado y perdido.

Monumento a los Judíos de Europa Asesinados
Berlín sigue luchando por volver a la normalidad después de sufrir 50 años de división durante la Guerra Fría. Aunque hoy día no hay una gran diferencia entre Berlín Oriental (B.OR) y Berlín Occidental (B.OC), aún quedan huellas. La arquitectura estéril y el desarrollo urbanístico presuntuoso típico soviético es evidente en algunas partes de la ex-B.OR, como el bulevar Karl-Marx-Allee, el gigante aeropuerto Tempelhof (que cesó operaciones en 2008) o la deprimente plaza pública Alexanderplatz y su imponente torre de televisión Fernsehturm, la estructura más alta de Alemania.


En general, los edificios que quedaron en ruinas luego de la GMII tuvieron un final diferente dependiendo de qué lado de Berlín quedaron durante la Guerra Fría: el gobierno occidental invirtió dinero en restaurar a su estado glorioso cada ruina, mientras que el gobierno oriental terminó de arrasarlos para construir nuevos proyectos urbanísticos. Así pues, el Palacio de Charlottenburg (del siglo XVII) quedó en el oeste y se salvó, mientras que el Palacio de Berlín (del siglo XV) quedó en el este y desapareció.

La huella más grande —y dolorosa— que existe es la del Muro de Berlín. Aunque terminó de ser demolido en 1991, la cicatriz permanece. Construido por los comunistas y llamado por ellos como el “Muro de Protección Antifascista”, tenía como propósito real parar el flujo de gente de B.OR hacia B.OC. El Muro rodeaba B.OC en su totalidad, convirtiéndola de facto en una isla dentro de la Alemania Oriental.

La historia resumida fue así. Berlín, al igual que el país entero, quedó dividida en una mitad capitalista y una comunista al final de la GMII. A medida que la Guerra Fría se fue estableciendo como una realidad a finales de los años 40, los alemanes orientales comenzaron a escapar en masa hacia Alemania Occidental en busca de mejores oportunidades económicas y huyendo de un gobierno represivo. Aunque la frontera entre las dos Alemanias fue prontamente sellada, la frontera entre las dos Berlines no. Así pues, los alemanes orientales entraban a B.OC como Pedro por su casa, para luego escaparse hacia Alemania Occidental en avión.

Hacia 1961, tres y medio millones de alemanes habían escapado así hacia el occidente. Los comunistas pues, decidieron sellar totalmente la frontera entre las dos Berlines: en cuestión de un domingo, todas las calles que las conectaban fueron taponadas con alambradas. Días más tarde taponaron los túneles del metro y levantaron un muro de ladrillos de concreto a lo largo de toda la frontera. Comunidades y familias quedaron rotas por la mitad. Gente que vivía en el oeste y que trabajaba en el este no pudo regresar a casa ese domingo. Las áreas más afectadas fueron las que quedaban justo en la frontera, como la que visitamos a lo largo de la avenida Bernauer Straße. Este video muestra la gente desesperada escapando hacia el oeste.

Muro de Berlín
Un par de años más tarde se construyó un muro interno (del lado oriental) que corría paralelo al principal 100 metros más adentro. Cualquier estructura entre los dos muros fue eventualmente arrasada para así patrullar más fácilmente la frontera. Esta área entre los muros se conoció como la “franja de la muerte”. Cuando toda la polvareda de la construcción de los muros remitió, los berlineses descubrieron que su preciada Puerta de Brandeburgo había quedado encarcelada en la franja de la muerte, y la Puerta se mantuvo así, abandonada y aislada del mundo, por 30 años.

A mediados de los 80, Puerta de Brandeburgo en la franja de la muerte
En 1975 el Muro fue actualizado a la versión que todos reconocemos. Los berlineses occidentales podían acceder hasta el Muro, así que su cara occidental es la que era llena de grafitis. Los berlineses orientales, por otro lado, sólo podían llegar hasta el muro interno, aunque querer ir hasta allí sin residir en sus cercanías no era una buena idea. Por la franja de la muerte no pasaban ni los malos pensamientos; esa vaina tenía hasta dragones.

Recreación de la franja de la muerte

Huella del Muro de Berlín
El Muro calló bajo el peso de la historia. Luego de que Gorbachov proclamara en 1988 que Moscú no pretendía más controlar el rumbo político de los países comunistas, Austria y Hungría (el uno capitalista y el otro comunista) abrieron la frontera entre ellos para permitir el flujo libre de personas. Este “hueco” en la Cortina de Hierro le permitió a miles de alemanes orientales escaparse hacia el occidente, y así el Muro perdió toda razón de ser. El 9 de noviembre de 1989, el gobierno de Alemania Oriental proclamó la circulación libre entre las dos Berlines. Ese mismo día comenzó la misma gente a tumbar el Muro.

Desde de la reunificación total en 1991, Alemania ha invertido mucho dinero y esfuerzo en reintegrar la franja de la muerte con el resto de la ciudad, aunque ha sido una tarea muy complicada. Ahora que visitamos, 21 años después de la caída del Muro, todavía hay áreas abandonadas de la franja o recién con construcciones comenzando.


Luego de la caída del Muro, B.OR prácticamente se vació, por lo que los precios del bien raíz se desplomaron. Hoy día aún hay edificios en la ex-B.OR sin propietarios oficiales y llenos de ocupantes ilegales. Gracias a los bajos precios de la vivienda, muchos artistas se han radicado en la ciudad. Ergo, Berlín es un centro artístico importante de Europa.

Quizás por esto, encontramos en Berlín un aire anárquico. Los berlineses no son los estereotípicos alemanes: un caos harmonioso reina en las calles, en las que ciclistas van y vienen sin reglas, montándose a andenes y cruzando semáforos en rojo, mientras que peatones, a veces con licor en mano, las cruzan despreocupada e imprudentemente.

La otra presencia importante es la del gobierno federal. En 1991 el parlamento alemán votó por hacer de Berlín la capital de la nueva Alemania unificada. Recordemos que cuando la Guerra Fría acabó, el gobierno alemán oriental no se unificó con el occidental, ¡sino que el gobierno oriental desapareció! El gobierno occidental, entonces, asumió el control de todo el territorio.

Todo el gobierno se mudó de Bonn a Berlín en ese año y el parlamento volvió a residir en el edificio del Reichstag. Este edificio albergó el parlamento alemán entre 1894 y 1933. Hitler siempre lo miró con desdén, por lo que su gobierno nunca operó desde allí. Luego de permanecer abandonado por 60 años, finalmente fue restaurado en 1999 y coronado con una cúpula de vidrio impresionante.

Edificio del Reichstag
Berlín, como el ave fénix, ha surgido de sus propias cenizas. Y no es metáfora: más del 30 por ciento de la ciudad quedó en ruinas al final de la GMII (este video da una idea del estado en que quedó Berlín). Y a eso hay que sumarle la destrucción que el Muro trajo. Barrios que otrora fueron centros importantes de comercio y que después fueron arrasados por la GMII y por el Muro, hoy día son nuevamente puntos concurridos de encuentros culturales y de negocios.

Réplica del primer semáforo de Europa,
en Potsdamer Platz
El caso más espectacular es la plaza Potsdamer Platz. Que el primer semáforo de Europa haya sido instalado allí —en 1924— subraya lo neurálgica que la plaza era para Berlín. Cualquier estructura que allí existió fue borrada por la GMII y por el Muro que cortaba la plaza por la mitad. Hoy por hoy, Potsdamer Platz es nuevamente un centro importante de la ciudad, lleno de edificios y centros comerciales y de negocios, que no recuerda en nada a la arquitectura original. Sólo una réplica del antiguo semáforo sirve de recordatorio de la Berlín próspera de hace cien años.

Berlín vive con su historia a cuestas, recordando a sus visitantes en cada esquina los horrores que allí alguna vez ocurrieron, y simultáneamente demostrando que hasta la más terrible pesadilla llega a su fin. Su excelente calidad de vida y su pujante espíritu humano la hacen la ciudad predilecta de unos y otros. Ojalá algún día puedas visitarla.

Todas las fotos en el álbum:

September 3, 2011

Cuando se viaja en Islandia, se ve mucha agua


Acabamos de culminar nuestra última aventura, esta vez en Islandia. En una palabra: Extraño. En dos: ¡Demasiado extraño! La geografía, la fauna y flora, la comida, la gente, el firmamento… Todo es raro, difícil de asimilar. Obviamente fascinante. En los próximos párrafos describiré nuestro recorrido, mezclando comentarios históricos, geográficos y culturales sobre Islandia y los islandeses.

Comenzamos nuestro viaje en el extremo suroeste, donde se encuentra el aeropuerto internacional (KEF). Allí alquilamos un automóvil 4X4 con la intención de manejar alrededor de la isla, acampar y visitar lugares recónditos. El aeropuerto fue construido por los gringos durante la segunda guerra mundial, cuando Islandia sirvió de base marítima y aérea para los aliados. Islandia no tiene ejército.
En nuestro primer día visitamos la región sur de la isla. Primera parada, la pequeña península Dyrhólaey, en donde hay un arco gigante de lava antigua. Cerca a la costa sur se encuentran los glaciares de Mýrdalsjökull y Eyjafjallajökull (“jökull” significa glaciar en islandés). Ambos glaciares cubren volcanes activos, el segundo fue el que hizo erupción en abril de 2010 y causó el cierre del espacio aéreo de casi toda Europa. Hace un año, esta zona de Islandia estuvo totalmente cubierta de ceniza, ya hoy por hoy se nota la recuperación de la flora y de los asentamientos humanos.

Después visitamos el pueblo de Vík í Mýrdal, en donde hay unas formaciones de basalto fascinantes justo en la playa. Cuando el basalto emerge de los volcanes, al entrar en contacto con el mar se enfría rápidamente y se solidifica en forma de columnas, dándole la forma de un órgano. En Islandia hay más de 200 volcanes, 18 de los cuales han hecho erupción desde que la isla fue colonizada hace 12 siglos. La razón de tanta actividad volcánica es que la isla está justo sobre la Dorsal Media del Atlántico, en donde dos placas tectónicas —la norteamericana y la euroasiática— están emergiendo de las capas más bajas de la Tierra y se alejan entre sí en direcciones opuestas a una tasa de 2.5 cm por año.

La última parada del primer día fueron las cataratas de Skógafoss y Seljalandfoss (“foss” significa cascada en islandés). ¡Cuando se viaja alrededor de Islandia, se ve mucha agua! La gran mayoría proviene de las capas de hielo o de aguas termales submarinas. Esto, combinado con la geografía joven y abrupta, hace que existan caídas de agua por todas partes. Otra consecuencia es encontrarse con ríos de agua caliente (40ºC +), ¡en medio de las montañas frías! De hecho, la gran cantidad de aguas termales (más de 600) es explotada como fuente de energía geotérmica, llegando a proveer el 66% de la energía total de Islandia.

En el segundo día de recorrido visitamos la región de Landmannalaugar, justo al costado norte del glaciar Mýrdalsjökull. Allí hay muchos elementos geológicos inusuales, como campos de lava, ríos de aguas termales y montañas coloridas (por su origen volcánico y de enfriamiento rápido). Lo fantástico de este recorrido fue la carretera para llegar y salir de allí. Sólo es posible recorrerla de junio a septiembre, cuando la carretera (que es destapada) se ha secado de toda la nieve derretida. Los paisajes que se ven en el recorrido son fuera de este mundo: kilómetros y kilómetros de campos de rocas negras, a veces cubiertas de un musgo gris. Además, hay una decena de vados (ríos pandos que cruzan carreteras) a lo largo del trayecto. ¡Cruzarlos en nuestro 4X4 fue una de las experiencias más escalofriantes del viaje!
Islandia - Sur
Luego de dos días en los que llovió constantemente, el tercer día de recorrido fue acompañado de una buena dosis de sol y cielo azul. Esta vez, manejamos a lo largo de la costa este de la isla, en donde existen muchos fiordos (golfos estrechos y profundos formados por glaciares que desembocan en el mar). Por esta zona, las montañas se ven más cubiertas de una capa verde de vegetación, aunque no hay bosques. De hecho las tres cuartas partes de la isla son áridas, en parte a causa de la fuerte explotación humana de los bosques nativos durante 10 siglos. Hoy día hay esfuerzos para reforestar partes de la isla.

Parada obligada fue en el pueblo de Seyðisfjörður (“fjörður” significa fiordo en islandés), que queda en la punta más interna del fiordo del mismo nombre. La población es de 802 habitantes… Creo que es más exacto llamarlo caserío, y no pueblo. Como sea, la localidad es totalmente rodeada de montañas empinadas bañadas en cascadas de agua proveniente de la nieve de las cimas. ¡Las vistas son espectaculares! La población total de Islandia es de 330 mil habitantes, de los cuales 120 mil viven en la capital Reykjavík. Los islandeses son descendientes de vikingos noruegos (la mayoría hombres) e inmigrantes irlandeses (la mayoría mujeres) que colonizaron la isla empezando en el siglo 9 d.C.
Islandia - Este
De allí, nuestro trayecto continuó hacia el interior en el norte de Islandia, en donde atravesamos kilómetros y kilómetros de zonas totalmente áridas, carentes de señales de vida. Terminamos el día acampando a orillas del lago Mývatn (“vatn” significa lago en islandés). El área de Islandia es de 103 mil kilómetros cuadrados (similar al departamento del Amazonas en Colombia).

Nuestro cuarto día consistió entonces en explorar la región alrededor del lago, en donde hay alta actividad volcánica y de aguas termales, ya que queda exactamente donde las dos placas tectónicas se están separando. A orillas del lago existen formaciones llamadas seudocráteres, que tienen la forma de la boca de un volcán, pero no lo son. Los seudocráteres son creados cuando campos de lava caliente se desplazan por encima de zonas húmedas; la rápida evaporación del agua por debajo genera una explosión que abre un hueco en la superficie de la lava, creando así la forma de un cráter.

Uno de los puntos más extraños de esta región es el monte Námafjall (“fjall” significa montaña en islandés), en el que se vislumbran paisajes de colores pasteles y ocre, conductos de vapor, calderas de lodo, y fumarolas. ¡El olor a azufre es insoportable! Y cuando uno piensa que este sitio no puede ser más extraño, mira uno hacia el otro lado del monte y se encuentra uno con una planta geotérmica, justo al costado de un volcán.

Luego de visitar la piscina de aguas termales en Mývatn (para relajarnos de un día de largas caminatas), nos dirigimos hacia Akureyri, en la costa norte de Islandia. Con una población de 17 mil habitantes, Akureyri es la segunda área urbana más grande del país. Está situada en la base del fiordo Eyjafjörður. Debido a la topografía que rodea la ciudad, esta área es una de las más cálidas de Islandia, a pesar de estar a sólo 100 kilómetros del Círculo Ártico. Las temperaturas promedio en verano oscilan entre 6 y 14ºC, y en invierno entre -5 y 2ºC.
Islandia - Norte
Aprovechando que en Agosto los días son todavía largos (el cielo se vuelve realmente oscuro sólo después de las 11 PM), decidimos manejar esa noche hacia el oeste para acampar en la región occidental de la isla. Llegamos al sitio del campamento a las 1130 PM, ¡en el momento en que empezaron en el cielo las auroras boreales! Éstas son luces producidas por partículas cargadas provenientes del sol que chocan con las capas más altas de la atmósfera terrestre. El campo magnético de la Tierra desvía estas partículas hacia las zonas alrededor de los polos, y es allí donde son frecuentemente visibles. Aunque no fueron muy luminosas, nos sentimos muy afortunados porque no es común verlas en verano.

El quinto día lo dedicamos a recorrer dos áreas del oeste de Islandia: Húsafell y el parque nacional de Þingvellir. Ambos sitios son históricamente importantes, pues fueron el centro de la formación de la Islandia medieval y de la conversión al Luteranismo. Más fascinante aún, ambos sitios son geológicamente notables. Alrededor de Húsafell, por ejemplo, hay campos de lava de mil años de antigüedad (nuevecitos, en escalas geológicas) en donde existen cavernas subterráneas creadas por el enfriamiento rápido de la lava. Además, se encuentran en esta zona las aguas termales más grandes de Europa, en donde el agua hirviendo emerge a razón de 180 litros por segundo.

El parque nacional de Þingvellir es el sitio turístico islandés por excelencia. En esta zona se distingue claramente la zanja que existe entre la placa tectónica norteamericana y la euroasiática. A medida que las dos placas se separan, la zanja se hunde, por lo que es posible ver las grietas en los bordes de las placas. Además de esto, hay en el parque una zona donde hay una decena de géiseres, siendo el más famoso el llamado Geysir, del cual proviene la palabra “géiser”. Un géiser es una fuente de agua termal, en la que diferencia de temperatura entre las aguas más subterráneas y las más cercanas a la superficie hace que se acumule presión en el ducto que conduce a la superficie, originando así erupciones de agua y vapor a intervalos periódicos de tiempo.

El punto culminante del parque Þingvellir es el Lögberg (“la piedra de la ley”), que queda justo al borde de la placa tectónica norteamericana. Éste fue el sitio en donde el Alþingi (el parlamento islandés) se reunía al aire libre cada año desde su fundación en 930 y hasta 1799. El Alþingi es el parlamento en existencia más antiguo del mundo. Fue allí también donde en 1944, año en que la república de Islandia nació al acabar el mando de Dinamarca sobre la isla, los islandeses se reunieron para celebrar su nueva autonomía.

El sexto y último día de recorrido en carro (y de acampar en semejante frío) fue en los campos geotérmicos cerca a Hveragerði, en el oeste de Islandia. En el pueblo (dos mil habitantes) sólo paramos a comer algo, porque la atracción es un río de agua caliente adentro en las montañas, pero para llegar hay que caminar. Esta caminata es a través de pendientes y valles con escasa vegetación. Luego de caminar una hora, se encuentra uno con un valle lleno de orificios con lodo de donde emerge vapor azufroso, y abajo el río. Obviamente con el cansancio que llevábamos, ¡nos metimos al agua!
Islandia - Oeste
Seis días acampando y dos mil kilómetros de recorrido nos dejaron exhaustos. Así que decidimos pasar el séptimo día en el balneario geotérmico de la Laguna Azul (Bláa Lónið). Éste es la atracción más visitada de Islandia, en parte porque queda a sólo 15 minutos del aeropuerto internacional. Mucha gente que vuela entre Norteamérica y Europa hace escala en Islandia sólo para pasar un rato en el balneario. Las aguas de allí son ricas en sílice y azufre, que supuestamente son beneficiosas para la piel. En el balneario nos bañamos en aguas de 40ºC, disfrutamos de saunas y turcos, nos aplicamos lodo de sílice en la piel, y nos deshicimos de todo el estrés de tanta paseadera.

El último día de nuestro viaje lo dedicamos a descubrir Reykjavík, la capital más septentrional del mundo. En islandés, “reykja” significa humo, y “vík” significa bahía, así que Reykjavík significa “bahía humeante”. Obviamente es pequeña comparada con otras ciudades capitales, pero eso no le impide ser encantadora y carismática. Arquitectónicamente cabe resaltar la iglesia de Hallgrímskirkja (“kirkja” es iglesia en islandés), que es el edificio más alto del país (74,5 metros). Fue terminada en 1986 y su forma asemeja las formaciones de basalto del paisaje islandés (como las que visitamos al principio del viaje).

También debo mencionar a mi cantante favorita: Björk Guðmundsdóttir, oriunda de Reykjavík. Su música es muy ecléctica con fuertes rasgos de rock, jazz, dance, electrónica, y sonidos folclóricos islandeses. En Islandia no existen los apellidos heredados, como en el resto de Occidente. Se usa en cambio el sistema patronímico, en el que el hijo usa el nombre del padre más un sufijo para formar su “apellido”. Así pues, si el padre se llama Guðmund, su hijo tendrá el apellido Guðmundsson (hijo de Guðmund), y su hija el apellido Guðmundsdóttir (hija de Guðmund).

Lo más fantástico de la ciudad es la gastronomía. ¡Esos islandeses hacen maravillas con el pescado! No sólo eso, también se puede comer exquisita carne de cordero, proveniente de las ovejas islandesas que vimos pastar por la isla, como también carne de ballena (sabe un poco a res) y carne de frailecillo (ave ártica migratoria, sabe un poco a hígado). ¡Hasta la mantequilla es más sabrosa! Lo único que probé y no me gustó fue el Hákarl, pero si explico lo que es, entenderán por qué. Hákarl es hecho de carne de tiburón (de la especie tiburón de Groenlandia). Recién pescado, la carne contiene altos niveles tóxicos de ácido úrico. Para eliminar el ácido, la carne la entierran en el suelo por tres meses para que se pudra, luego la sacan y la cuelgan en un sitio oscuro por tres meses más. Finalmente la cortan en cubitos y se come a manera de aperitivo. Lo probé en el mercado (sólo yo me atreví) y me pareció desagradable: huele a puro amoníaco (como a producto industrial de limpieza), la textura al comerlo es como de mantequilla, y el sabor que deja en la boca es espantoso. Supuestamente es un gusto adquirido, pero yo digo, no gracias.

Por último, un par de comentarios sobre el idioma. El islandés es una lengua germánica, o sea que está relacionada con las lenguas escandinavas (danés, noruego y sueco), así como con el alemán, holandés e inglés. El aislamiento geográfico ha hecho que el islandés no haya evolucionado por siglos, por eso varias de sus características son consideradas anticuadas hoy día. Dos letras del alfabeto rúnico (usado antes de la llegada del latino en el año 1000) persisten hasta hoy: la letra “eth” (Ð, ð), que suena como “th” en la palabra inglesa “them”; y la letra “thorn” (Þ, þ), que suena como “th” en la palabra inglesa “thick”. Como sea, el turista no tiene que preocuparse por aprender islandés, ya que todo el mundo habla inglés como segunda lengua.
Islandia - Reykjavík &
Laguna Azul
Algún día volveremos a Islandia, aunque sea por unos cuantos días (queda a sólo 5 horas de Nueva York, o 3 horas de Londres). No se vayan de este mundo sin antes visitar esta isla tan misteriosa y única.

July 24, 2009

Vive la France

Estuve visitando con Mathieu el sureste de Francia, visitando su familia.

Francia se divide administrativamente en 26 regiones, y cada región consiste de varios departamentos. En total hay 100 departamentos! El departamento más grande tiene 10 mil km² (el área de Sucre es 11 mil km²). La idea de crearlos tan pequeños (en 1790) fue con el fin de que toda persona pudiera dirigirse en una jornada de caballo (como máximo) a sus representantes.

Primero, estuvimos en la región llamada Provence-Alpes-Côte d'Azur, o PACA, que comprende la an
tigua región de Provenza, parte de los Alpes, y la Costa Azul. La población de toda la región es de 4,7 millones de habitantes. Las ciudades más grandes son Marsella, Tolón, Niza y Aviñón. El clima mediterráneo permite llenar el territorio de viñas y arboledas de olivos.

La antigua Provenza es una región con muchísima historia. Provenza fue bautizada por los romanos, cuando se convirtió en la primera "provincia" del imperio fuera de la bota itálica. Pero antes de los romanos, los griegos ya habían llegado a donde hoy día está Marsella hacia el año 600 a.C. (Marsella es la ciudad más antigua y el puerto más grande de Francia). La misma región tuvo posteriormente invasiones de tribus germanas: Visigodos, Ostrogodos, Burgundios y, finalmente, Francos. Prov
enza se convirtió en parte de Francia en el año 1486. Todas las manifestaciones típicas de la Edad Media (la arquitectura gótica, los antipapas, las abadías, la peste negra, las guerras entre católicos y protestantes, las órdenes de caballería, el feudalismo, el amor cortés...) están explícitamente presentes en Provenza. Es difícil no remontarse a ese pasado cuando se camina por las calles estrechas de los pueblos medievales o los centros antiguos de las ciudades.

Los mejores ejemplos son el centro antiguo de Aix-en-Provence ("aix" significa agua en el idioma occitano), la abadía de Sénanque y los pueblos del macizo de Luberón (como Lourmarin, Roussillon, Gordes y Ménerbes, entre otros). Pero quizás el mejor símbolo de la Francia medieval es la localidad de Les Baux-de-Provence, cerca a Aviñón. Hoy día sólo quedan las ruinas de lo que fue alguna vez el gran castillo de la Señoría de los Baux y la pequeña localidad feudal que lo rodeaba. Los Baux (quienes afirmaban ser descendientes del rey mago Baltazar) controlaban económica y políticamente desde allí gran parte de Provenza. Su corte fue muy reconocida por su alto grado de ornamento, cultura y caballería, y por convertirse más tarde en
un centro de rebelión Protestante dentro de la Francia católica. Finalmente, un geólogo en 1822 descubrió en esta localidad un mineral de aluminio que él nombró por los Baux: la bauxita.


Tuvimos la oportunidad de sobrevolar por Provenza y la costa al sur. Vimos unos paisajes muy lindos del monte Sainte-Victoire pintado una y cien veces por Cézanne en sus cuadros (véase a la derecha), Marsella, el pueblo de
Cassis, el Cabo Canaille (el acantilado más alto de Europa continental: 416 metros de altura), y el macizo de los Calanques. Un calanque es una formación geológica en forma de un valle profundo con sus laderas empinadas, cuya base está sumergida por el mar (es como si fuera un fiordo mediterráneo). Los más famosos son estos que están entre Marsella y Cassis.

France 2009: Provence-Alpes-Côte d'Azur

Después de visitar PACA, nuestra siguiente parada fue la región de Rhône-Alpes, que comprende la otra parte de los Alpes, parte del Macizo Central, y los valles de los ríos Ródano y Saona. La población de toda la región es de unos 6 millones de habitantes. Las ciudades más grandes son
Lyon, Grenoble, Saint-Étienne y Valence.

En la región de Rhône-Alpes visitamos la meseta de Vercors, que queda en el borde noroccidental de los Alpes. Esta zona es predilecta por practicantes del esquí nórdico. Los paisajes desde sus peñascos son espectaculares (me acordaba de la vista de Medellín desde el parque Piedras Blancas). Al costado este de la meseta está la ciudad de Grenoble, conocida como la Capital de los Alpes. Hoy día es un centro científico muy importante, especialmente en las áreas de física, informática y matemáticas.

Después de muchas caminatas por los bosques de Vercors, tomamos de nuevo carretera hacia el norte. Llegamos hasta la pequeña ciudad de Annecy, que queda a orillas del Lago Annecy (conocido como el lago más limpio de Europa). Los pequeños canales que atraviesan su centro la hacen muy pintoresca. La historia de esta zona, conocida como Savoia o Saboya, es también muy peculia
r: en el año 1401 Annecy cayó bajo el poder de la antigua familia noble italiana conocida como la Casa de Savoia. Fue en 1720 cuando todas las posesiones de esta familia fueron nombradas el Reino de Sardinia (que incluía también Niza, Ginebra, el Piamonte, y la isla de Sardinia). Cuando en 1860 varias regiones de la bota itálica decidieron unirse al Reino de Sardinia para crear el nuevo reino de Italia, Francia presionó para que la nueva unión le cediera Savoia y Niza, a cambio de que Francia aceptaría todo el resto de adquisiciones del nuevo reino italiano. Y fue así cómo esta parte de Europa terminó en manos de Francia y no de Italia. Entre otras cosas, la Casa de Savoia gobernó la nueva Italia unificada hasta 1946, cuando se proclamó la república.

Después de Annecy, seguimos nuestro recorrido hasta el Centro de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN por sus siglas en inglés), que queda en la frontera con Suiza, cerca a Ginebra. Conformado por 20 países (18 son europeos), el CERN es el laboratorio de física de partículas más grande del mundo. El CERN fue establecido en 1954, y es donde la World Wide Web (WWW) fue creada. Allí también está el acelerador de partículas más grande del mundo (el Gran Colisionador de Hadrones, o LHC por sus siglas en inglés). Con una circunferencia de 27 kilómetros y a 100 metros bajo tierra, el LHC está bajo territorio francés y suizo. Experimentos en el LHC buscan demostrar la existencia del bosón de Higgs, la única partícula elemental predicha por la teoría del Modelo Estándar que no ha sido observada. Su descubrimiento ayudaría a entender cómo y por qué unas partículas elementales adquieren masa y otras no.

Nuestra última parada fue la ciudad de Lyon. Lyon es la segunda área metropolitana más grande de Francia (1,8 millones de habitantes), y es conocida como la capital gastronómica de Francia, rodeada por dos de los más famosos viñedos de Francia: Beaujolais y Côtes du Rhône. Lyon fue fundada por los romanos en el año 43 a.C. en el lugar donde los ríos Ródano y Saona se encuentran, y fue la capital de la región romana de Galia. En el siglo XIV fue cuando pasó a ser parte de Francia. La organización de la ciudad es típica: la Lyon medieval está construida en una colina, sobre la cual hay hoy día una basílica gigante; aquí las calles son angostas y laberínticas. Esta parte de la ciudad está rodeada por la Lyon del Renacimiento, con calles más amplias y rectas. Finalmente, los suburbios de la Lyon moderna rodean la Lyon del Renacimiento, en donde se han construido parques, estaciones de tren, y complejos urbanísticos. El más conocido de estos complejos se llama Cité Internationale (Ciudad Internacional), donde hay desarrollo integrado de residencia, comercio, y naturaleza (allí tiene la INTERPOL sus oficinas centrales).

France 2009: Rhône-Alpes

Después de tanta paseadera, quedé maravillado por toda la arquitectura medieval impecablemente conservada, por los innumerables viñedos, por los paisajes montañosos y costeros, por el clima agradable de primavera, y finalmente, por el TGV (Tren a Gran Velocidad), que usamos para movernos entre varias ciudades. Este tren, que corre a 300 km/h, anda por su carrilera especial, la cual tiene pendientes suaves y pocas curvas. La mezcla de lo antiguo y lo moderno es pues ubicua en Francia.

May 7, 2009

Blogueo... Luego existo

Una falacia (o sofisma) es un argumento que no es sólido en su lógica. Falacias pueden ser clasificadas como “formales” o “informales”. Falacias formales (o lógicas) contienen un error en su estructura técnica, mientras que el error en las informales es de contenido. Es común darle nombres a las falacias. En general, todas las falacias formales son una especie de falacia llamada non sequitur (falacia en la que la conclusión no se deduce de las premisas).

Ejemplos de falacias formales

Falso Dilema (o Bifurcación)

Dos puntos de vista son presentados como las únicas opciones posibles, cuando en re
alidad existe una o más que no han sido consideradas:

“Sin Dios, todos tendríamos nuestras propias ideas del bien y el mal, y en un
sistema democrático la mayoría determina lo que es el bien y el mal. Algún día podría pasar que esa democracia vote por restringir cuántos hijos una familia puede tener, como en China. Si la gente no tiene a Dios para saber el bien del mal, ¡cualquier cosa puede pasar!”

El dilema es, o aceptar a Dios, o terminar en una sociedad en la que todo se vale. Este argumento no considera la posibilidad de que la gente cree una sociedad justa por otros medios.


Cortina de Humo (Ignoratio elenchi)

Consiste en presentar un argumento que puede ser válido, pero que no trata el problema en cuestión:

“El punto de vista del ateísmo necesariamente conlleva a una vida inmoral. Pertenecer a pandillas, robar y mentirle a la autoridad son actos inmorales indisputables. Estos actos inmorales han aumentado en ocurrencia durante lo
s últimos veinte años, así que es claro que es necesario obedecer a Dios si queremos una sociedad correcta”.

El argumento empieza con la idea de que el ateísmo lleva a una vida inmoral, pero luego el tema cambia a la condenación de actos criminales y viciosos. La conclusión finalmente rechaza el ateísmo pero basado en el segundo tema que distrajo la atención del tema original.


Ap
elación a la Probabilidad (o Ley de Murphy)

Supone que si algo tiene una posibilidad de
suceder, entonces es inevitable que suceda:

“El hecho que el ser humano tenga conciencia, y que tantas variables en el universo se hayan alineado para permitir la vida en este planeta, hace pensar que tiene sentido que haya un gran creador del universo. Es claro, entonces, que Dios debe existir”.

La conclusión de que Dios existe es basada en tomar la posibilidad descrit
a y tomarla como precisa e ineludible.


Ejemplos de falacias informales

Petición de Principio (Petitio principii)

La proposición a ser probada se incluye entre las premisas:

“En la Biblia dice que Dios existe. Como la Biblia es la palabra de Dios, y Dios nunca miente, entonces todo en la Biblia es cierto. Por lo tanto, Dios existe”.


Al afirmar que la Biblia es la palabra de Dios, la persona supone que Dios existe. Pero esta suposición es la misma que pretende demostrar este argumento.


Causa Falsa (Post hoc ergo propter hoc)


Afirma o supone que si un acontecimiento sucede después de otro, el segundo es consecuencia del primero:

“La Unión Soviética colapsó luego de instituir el ateísmo a nivel gubernamental. Por ello debemos evitar el ateísmo por las mismas razones”.


La conclusión de que el ateísmo fue la causa de la caída es basada solamente en el orden en que los acontecimientos ocurrieron. No se toma en cuenta otros factores que pueden descartar esta conexión.


Pendiente Resbaladiza (Reductio ad absurdum)


Sugiere que una acción iniciará una cadena de eventos que culminarán en un indeseable evento posterior:

“Después de legalizar la marihuana, querrán legalizar la cocaína, la heroína, y quién sabe qué más porquerías”.

“Después de legalizar el matrimonio entre homosexuales, querrán legalizar el incesto, la zoofilia, y quién sabe qué más porquerías”.


En este caso no se presenta una explicación de por qué legalizar la marihuana termine en legalizar la cocaína, o por qué es inevitable llegar a legalizar el incesto una vez se legalice el matrimonio entre homosexuales.


El Hombre de Paja (Argumentum ad logicam)


Técnica retórica que plantea como absurda la posición del oponente para poderla atacar más fácilmente:

“La teoría de la evolución nos quiere hacer
creer que la vida simplemente surgió por el azar, que alguna vez no había sino hidrógeno y de un momento a otro apareció la vida. Cualquier persona con sentido común rechaza esto”.

Afirmar que la teoría de la evolución sugiere que la vida surgió al azar hacer sonar la teoría como algo absurdo (fácil de atacar), mientras que el entendimiento de la teoría es que pretende explicar, no el origen de la vida, sino su evolución, con el argumento de que la naturaleza avanza conservando mutaciones que sirven y desechando las que no sirven.


Apelación al Pueblo (Argumentum ad populum)

Concluye que una proposición es cierta sólo porque mucha o toda la gente así lo piensa:

“!Claro que Dios existe! Cualquier ser humano te lo dirá”.


El error está en concluir una verdad sólo por el hecho que alguien más así lo cree, esto sin importar si este alguien es una fuente confiable o no.


Apelación a la Tradición (Argumentum ad antiquitatem)


Consiste en afirmar que si algo se ha venido haciendo desde hace muchos años, entonces que está bien:

“El Cristianismo ha existido por siglos y mi familia ha sido cristiana por muchas generaciones. Lógicamente debe haber algo intrínsecamente bueno en ello”.


Esta conclusi
ón supone que el cristianismo es bueno por el sólo hecho de que ha existido por mucho tiempo.

Reificación (o Cosificación)

Cuando un concepto abstracto es tratado como si fuese concreto, real o físico:

“Es difícil pensar que el universo permitiría que la humanidad y sus logros se desvanecieran; por ello debe haber un Dios y una vida después de la muerte en donde todo
es preservado”.

En este caso, al “universo” se le está atribuyendo una característica del comportamiento humano. No hay razón que haga pensar que el universo se preocupe por cosas, incluido el ser humano.

June 27, 2008

Visita a Grecia

Este mes fui a visitar a mi amiga Kristina, a quien conocí en Viena hace unos años. Su madre es alemana y su padre griego. La unión de sus padres fue clandestina, pues en la época de la dictadura militar en Grecia (de 1967 a 1974) casarse con un extranjero era considerado traición a la patria y podía significar ejecución. Una vez terminada la dictadura, Grecia experimentó un crecimiento económico pronunciado, luego de que entrara a formar parte de la Unión Europea en 1981.
Kristina entonces creció en una Grecia que experimentó muchos cambios sociales, de pasar de ser muy tradicional, machista y desconectada del resto de Europa, a ser una sociedad más liberal, con más derechos para las minorías y con una economía globalizada. Esto no significa, valga la aclaración, que Grecia es hoy día una sociedad ultra liberal, ultra tolerante, ni nada por el estilo. Aún hay muchos vestigios de esa vida pueblerina donde las esposas cocinan y limpian la casa, y el esposo provee la comida. En muchos pueblos aún existe el “kafenion”, que es una cafetería donde sólo hombres pueden reunirse. En general, sigue habiendo intolerancia característica de una sociedad muy religiosa: Los arzobispos de la Iglesia Ortodoxa Griega habitualmente hacen comentarios homofóbicos, los inmigrantes deben bautizarse para ser considerados griegos, y cosas por el estilo.
Mi amiga Kristina también me comentó sobre los cambios que ha habido en Grecia en este nuevo siglo: el euro y los inmigrantes. En el 2001 Grecia adoptó el euro, momento en el cual hubo mucha euforia en el país, pues era un símbolo de progreso y de integración con la Europa más rica y moderna. La ola que no vieron venir los pobres griegos fue que el costo de la vida se disparó. Por muchos años, Grecia para los turistas era muy barato… ¡Puedo atestar que ciertamente es cosa del pasado!
Un suceso reciente en Grecia ha sido la inmigración. Durante mucho tiempo la Grecia moderna (o sea la que existe desde la independencia del imperio Otomano en 1821) fue una sociedad muy homogénea demográficamente. Tanto así que a comienzos del siglo XX hubo intercambios de poblaciones con Bulgaria y Turquía (ambos países vecinos), o sea, búlgaros y turcos que vivían en territorios que quedaron siendo parte de Grecia fueron expulsados y griegos que quedaron fuera de las fronteras de la nueva Grecia fueron trasladados a territorio griego. Lo novedoso de la última década ha sido la entrada de inmigrantes de raza negra (del norte del África), de europeos del este (principalmente Albania, Bulgaria, Romania y Polonia) y de asiáticos centrales (Pakistán, India…) ¡Imagínense la impresión de los griegos de los pueblos remotos, donde a duras penas pasaban turistas perdidos, de un momento a otro empiezan a llegar africanos vestidos con sus túnicas de colores vendiendo artesanías en las calles! La mayoría llegan ilegales, y según las leyes de la Unión Europea, el primer país que un ilegal pisa dentro de la Unión es el país donde debe permanecer (así que llevan del bulto Grecia, Italia y España). Los griegos se quejan mucho sobre una minoría en particular: los gitanos, pues por sus tradiciones y su naturaleza nómada la mayoría no se integra culturalmente, permanece en la pobreza, no educa a sus niños y roba. Por ahí los vi en las calles de Atenas pidiendo limosna.
Las relaciones con los vecinos son bastante complicadas, típicas de la región de los Balcanes. Tantos movimientos de poblaciones y de controles de distintos imperios han hecho de esta región un galimatías. Si no, vean cómo se agarraron a pelear en los noventa los de la ex Yugoslavia. Grecia sufre de los males de la región: Turquía reclama partes del norte de Grecia, lo mismo que Bulgaria. A un amigo mío búlgaro le comenté que iba a viajar a Grecia y su comentario fue: “All Greeks are crooks!” (¡Todos los griegos son unos bandidos!). Y claro, mi amiga Kristina se refirió sobre los búlgaros como una manada de mafiosos y corruptos. Otro ejemplo: Grecia se queja ante la ONU de que el país de Macedonia (una de las ex repúblicas yugoslavas, vecina de Grecia) no tiene derecho a usar ese nombre, pues es el nombre de una región del norte de Grecia y por lo tanto hace parte de la cultura Griega, y no de la población que vive en el actual país de Macedonia (que son eslavos). Pregúntenle a cualquier griego sobre el tema y verán cómo se les brota la vena de la frente por la rabia que sienten contra el país de Macedonia. En general la nueva generación es más relajada con los vecinos, mucho resentimiento de generaciones anteriores parece estar desapareciendo, especialmente hacia los turcos, contra quienes los griegos han peleado tanto.
Ahora sí, ¿Qué fue lo que visité?
Primero estuve en Atenas. El nombre de Atenas viene de la diosa Atenea, protectora de la ciudad. Una ciudad con más de 3000 años de historia, allí nacieron Sócrates, Pericles, Sófocles, entre otros. El área metropolitana tiene unos 3 millones de habitantes. A parte de las ruinas antiguas de la Acrópolis (acro=alto, polis=ciudad), la ciudad no tiene mucho carisma. Hay mucho tráfico desordenado y contaminación, las calles son angostas, y la arquitectura muy simple y hacia arriba. Eso sí, algunas autopistas y el transporte público son de vanguardia (¡gracias, Unión Europea!). El metro fue expandido considerablemente para los Olímpicos del 2004. La cuarta foto de Atenas muestra un salón que parece un museo: ¡es en realidad la entrada a una estación del metro! Cuando hicieron tantas excavaciones para las nuevas líneas del metro encontraron cientos y cientos de objetos arqueológicos, como si la ciudad entera estuviera construida encima de un museo enterrado. Eso habla de la cantidad de historia que ese país tiene.

Después de Atenas, visitamos tres islas en el archipiélago de las Cícladas, cerca a Atenas. El nombre viene del griego kiklos que significa círculo, pues las islas del archipiélago parecen rodear la isla sagrada de Delos (patria de Apolo y Ártemis). El archipiélago son unas 220 islas, son todas las cimas de montañas sumergidas, excepto Santorini y Milos, que son volcanes. La arquitectura de este archipiélago es muy particular y muy reconocida mundialmente: casas cuadradas, pintadas de blanco y techos y ventanas azules. Se cree que las islas han sido habitadas desde antes del año 4000 AC.
La primera isla que visitamos fue Paros (población: 15.000 habitantes). Isla con pueblos muy bonitos y tranquilos, donde viven sólo pescadores. Casi todos los turistas eran griegos. Playas con arenas blancas.

Luego fuimos a Santorini (población: 13.600 habitantes). En realidad es un mini - archipiélago (foto de la derecha), el resultado de una explosión volcánica gigantesca en el año 1628 AC. Después de la erupción, el centro del volcán terminó sumergiéndose, por lo que las islas existentes son todas alrededor de una laguna, con unos acantilados de hasta 300 metros de altura, en donde varios pueblos están construidos. ¡La vista es fuera de este mundo! Se cree que esta catástrofe fue el origen de la leyenda de la Atlántida y el colapso de la civilización Minoica en la isla de Creta, producido por un gigantesco tsunami. Algunos incluso creen que fue también el origen de las plagas bíblicas de Egipto. El nombre viene de “Santa Irene”, nombrada así por navegantes venecianos medievales. El volcán sigue activo, con aguas termales y vapor de agua y azufre en el centro de la laguna, y con terremotos frecuentes, el último catastrófico fue en 1956. Hay siempre muchísimos turistas y la economía de los pueblos es muy dirigida al turista y todo muy caro.

Después fuimos a Milo (o Milos) (población: 4.700 habitantes). Esta isla también es un volcán que hizo erupción, pero éste estalló hace más de 30 mil años. Fue en esta isla en 1820 en donde se encontró la famosa Venus de Milo (foto a la derecha), que se encuentra actualmente en el museo de Louvre en París. Existe una industria pujante de minería, pues su suelo está lleno de minerales cotizados hoy día (bentonita, perlita, y puzolana, para los geólogos). Sus costas son impresionantes, pues están llenas de grutas y lagunas.
Después de visitar las islas, fuimos al Nauplia, que es un puerto en la península del Peloponeso, a 2 horas al sur de Atenas. Nauplia fue la primera capital de la moderna Grecia, antes de que se le otorgara el título a Atenas en 1834. La “ciudad” tiene unos 20 mil habitantes. La arquitectura es estilo veneciano, de balcones y calles empedradas. Aquí hubo duras batallas durante los años de lucha por lograr la independencia del imperio Otomano.

Finalmente visitamos el sitio arqueológico de Delfos. Queda en un valle al noroeste de Atenas, como a 3 horas en carro. Delfos era para los antiguos griegos el centro del universo. Allí estaba el oráculo de Delfos dentro de un templo dedicado a Apolo. En Delfos se reunían cada 4 años atletas de toda Grecia para competir en los juegos Píticos, que fueron los precursores de los juegos Olímpicos. El sitio queda recostado contra una montaña de piedra, mirando hacia el valle, con una vista espectacular. Los letreros en varios idiomas nos recordaban constantemente que de la montaña caen piedras todo el tiempo.
Mi humilde conclusión: no se mueran sin visitar Santorini. Y me podría ir mañana mismo a vivir a Paros.